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Nómadas digitales en Andorra: residencia electrónica

A principios de este siglo, con la expansión definitiva de Internet, la red y el mundo virtual, florecieron profesiones destinadas a este nuevo sector que, por su carácter digital, suponían una ventaja enorme frente a aquellas que requieren medios físicos para ejercerse. Hablábamos de programadores, diseñadores digitales, profesionales del marketing digital y SEO y perfiles similares.

Con este precedente de trabajos innovadores y virtuales en personas jóvenes además, sumado al afán de las mismas por viajar y al hecho de que la mayoría de las jurisdicciones de todo el mundo utilizan el criterio de la residencia efectiva para gravar las rentas de sus habitantes, nació el concepto de los nómadas digitales. Un nómada digital es un profesional que usa las nuevas tecnologías para trabajar, y que lleva a cabo un estilo de vida nómada. Por lo general, los nómadas digitales trabajan de forma remota (desde casa, cafeterías o bibliotecas públicas) en lugar de hacerlo en un lugar de trabajo fijo.

Características del nomadismo digital

Este perfil de profesionales suele destacar por el teletrabajo autónomo o por cuenta propia y el autodidactismo, y suele tratarse de emprendedores digitales con la particularidad de que no residen en ningún sitio ni fiscal ni efectivamente, y se encuentran contínuamente desplazándose. Sin embargo también existen los nómadas freelancers o que simplemente teletrabajan por cuenta ajena para otra compañía.

Así, no solo se rompe la barrera o unión geográfica, sino en general también la de los horarios y la de las jerarquías y estructuras laborales típicas, ofreciendo flexibilidad absoluta. No obstante, viaja mucho o vive en lugares distintos, no es un viajero tradicional, pues su trabajo siempre lo acompaña y en ocasiones de manera repentina. El trabajo deja de responder a la «jornada de X horas al día» y pasa a depender de la productividad de uno.

También cabe destacar que esta flexibilidad y libertad viene también por una falta de seguridad enorme, ya que los nómadas digitales no están sujetos a ninguna jurisdicción concreta y por lo tanto carecen como personas físicas de seguros de desempleo, salud o pensiones y muchas veces en determinados casos de seguridad física y jurídica.

En general, supone el enfrentamiento a unos nuevos retos permitidos por el avance de la tecnología y que ofrecen un aprendizaje personal, vital y profesional sin precedentes, ya que se deja de depender completamente de nadie, todo corre a cuenta de uno. Preocuparse por el ahorro, las imprevisiones y los seguros (salud, accidentes), todos los servicios básicos, separar el tiempo de ocio y el de trabajo, etc. son retos que se acumulan en la lista de este tipo de perfiles y con los que se acostumbran a lidiar día a día.

Además, por el hecho de estar viajando constantemente y no tener ubicación física, hay que tener en cuenta medios de transporte y estancia en múltiples países o zonas, así como los idiomas y la comunicación, legislación y horarios, visados, climas y un largo etcétera en el que se incluye la dificultad para mantener contacto con familiares y amigos.

Por último, destacar la importancia de una conexión fiable y asequible a Internet, pues es la fuente de sus ingresos y trabajo: lo requieren para subsistir, además obviamente de su dispositivo (normalmente un ordenador portátil) y aplicaciones o software pertinentes. En este sentido a lo largo de este siglo XXI ha cambiado el entorno de una manera brutal y eso ha permitido evolucionar y expandir el concepto, tal y como explicamos en el epígrafe siguiente.

Evolución del concepto y su desarrollo

A principios de este siglo, los nómadas digitales eran la excepción. Eran considerados algo así como unos frikis privilegiados que vivían en caravanas e iban de café en café, o a bibliotecas públicas o restaurantes a buscar conexión wi-fi para trabajar en sus negocios, que además apenas podían ser como comentábamos al principio del artículo relacionados con la programación, el diseño gráfico y el marketing.

Para entender el enorme cambio que ha supuesto en las últimas dos décadas tenemos que tener en cuenta una cuestión clave, y es que en general los mercados y la innovación suelen progresar a un ritmo muy superior al que lo hacen los estados, jurisdicciones y administraciones públicas.

Así, mientras que internet, la red y el mundo digital no tiene nada que ver cómo son ahora respecto a cómo eran antes y han conseguido cosas inimaginables, las jurisdicciones siguen gravando las rentas mediante la residencia efectiva, y ni siquiera son conscientes de su alcance (por ejemplo los youtubers siguen teniendo que darse de alta con el epígrafe de publicaciones cinematográficas).

Esto ha comportado que casi cualquier profesión y actividad económica se pueda hacer digitalmente y a través de la red. Muchísimos productos (vídeos, podcasts, cursos, libros digitales, cursos, y otros activos digitales, por citar algunos) y servicios (consultas y asesorías de todo tipo, creación de contenido en streaming, dropshipping y comercio electrónico, publicidad, etc.) se pueden vender sin tener en consideración ubicación física alguna.

Además, plataformas como Upwork, toptal, freelancer.com o similares han profesionalizado y desarrollado el trabajo freelancer de forma que podemos encontrar trabajos tan variados como de redacción y traducción, gestión y contabilidad, auditorías, análisis y planificación de negocios, comunicación y educación, recruiting y muchos más, todos de forma digital y utilizando simplemente un dispositivo y conexión a internet.

Decimos dispositivo, y no ordenador, porque los teléfonos móviles actuales o smartphones y las tablets son tan potentes que se puede hacer casi cualquier cosa con ellas, incluso programar, diseñar, editar y renderizar al máximo nivel. O realizar contenido de imágenes, vídeo y audio de máxima calidad sin apenas equipo. Así pues, nos encontramos con que un traductor profesional puede ser nómada digital trabajando para Netflix a distancia, o un abogado realizar consultas por videoconferencia trabajando para un despacho externo.

Criptoactivos, big data e inteligencia artificial

Estas tres palabras llevan resonando en nuestras cabezas durante los últimos cinco años, y no es para menos. Se trata de los últimos sectores que han emergido en el mundo digital comportando cambios en tantos aspectos que ni siquiera nos hacemos una idea todavía de lo que supondrá en el futuro, afectando también como es lógico al trabajo y las profesiones.

En su enlace con el nomadismo digital, añade la posibilidad de, siendo matemático, trabajar desarrollando algoritmos de AI y grafos o de análisis de datos para terceros a distancia. O por ejemplo siendo economista y financiero especializarse en el tratamiento de criptoactivos para diversas instituciones financieras como fondos, bancos e incluso administraciones públicas. En el futuro, además, abrirá un abanico todavía mayor de profesiones.

El boom debido a la crisis de la covid-19

Ya el disparador definitivo ha venido propiciado por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2. Confinamientos y cuarentenas, restricciones a la movilidad de todo tipo y el evitar el contacto social han tenido como consecuencia una adaptación de prácticamente todos los modelos de negocio al teletrabajo en mayor o menor medida, dejando para la ubicación física concreta solo las cuestiones de gran importancia que así lo requieran.

Esto ha implicado que a todas las profesiones anteriormente citadas en las que se incluyen las de trader, se le puedan sumar las de profesores de universidad, ingenieros, abogados y arquitectos, profesionales de atención al cliente, músicos y artistas, productores y muchísimos más. Si lo pensamos, ¿qué impide que todo este tipo de profesiones se realice de manera exclusivamente digital? Prácticamente nada.

Así, cada vez hay más profesiones digitalizadas total o parcialmente y, por tanto, potenciales nómadas digitales que pueden desplazarse ellos y sus negocios sin prácticamente ningún problema.

Nómadas digitales en Andorra

Todo el mundo interesado en el tema sabe que Estonia ha aplicado un modelo jurídico pionero para la atracción de emprendedores digitales y nómadas de todo tipo a su país, y con ellos su capital y talento. El hecho de poder obtener una residencia electrónica y crear una empresa abriendo una sociedad en poco tiempo y sin apenas costes sin requerimientos de residencia y poder gestionarlo todo de forma online de manera sencilla ha hecho que este país se convierta en el punto de mira principal de este tipo de perfiles. Un registro simple, una fiscalidad atractiva y la creación de empresas por una pequeña tasa y poco capital mínimo hacen que esta opción sea tan popular.

Residencia digital en Andorra y nómadas digitales

El compromiso político de estudiarlo

A finales de 2019, el gobierno andorrano estuvo considerando la implementación de una residencia electrónica en Andorra para permitir la creación de empresas sin residencia física para atraer el interés de los nómadas digitales de toda Europa y hacer la competencia a Estonia. El Ministro del Interior y Justicia, Sr. Josep Maria Rossell, se comprometió a estudiar la viabilidad de dicho sistema siguiendo este modelo de residencia digital de Estonia. Sin embargo, a principios de 2020 todo esto quedó paralizado.

El proceso para la creación de una empresa en Andorra es actualmente complejo y lento, dado que hay una gran cantidad de trámites burocráticos y controles de cumplimiento estricto y restrictivo por parte de los bancos locales y la agilidad de manera telemática a través de la red es la excepción, casi todo es de forma presencial y mediante papel, a la vieja usanza. Algo ciertamente mejorable por su parte.

Sin embargo, como Andorra es el único país de baja tributación del sur de Europa, su fiscalidad es muy atractiva (más que la de Estonia) y de momento su modelo les funciona muy bien para atraer inversión, parece que el gobierno andorrano ve esta cuestión como algo menor y secundario. Más aún teniendo aún las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia de covid-19 encima todavía.

En Andorra Insiders creemos que cuando todo este problema pase y, si las consecuencias reales a largo plazo que tenga para las administraciones públicas y su presupuesto son bastante profundas, es muy probable que el gobierno de Andorra retome la iniciativa de estudiarlo. Tenemos también la fe de que esta crisis funcione como aliciente para ello.

Residencia digital y requisitos de sustancia económica internacionales

Aunque las residencias electrónicas ciertamente retoman la tendencia de los emprendedores digitales y estos nómadas que se mueven por el mundo sin residencia permanente en ningún país, el modelo jurídico que lo implementa debe estar bien pensado, estructurado y controlado. Más aún teniendo en cuenta que Andorra no está dentro de la Unión Europea y que apenas hace diez años salió de las listas como paraíso fiscal.

Precisamente gran parte de que el proyecto sea lento y complejo se debe a la falta de experiencia de Andorra como país abierto y colaborador y la cautela que suposo la crisis del BPA en 2015. Los bancos buscan la prevención y detección de posibles riesgos de lavado de dinero y la preservación de su prestigio para sus inversores,y requisitos suficientes de sustancias en el país.

Además, durante toda esa transformación y apertura económica, entre otros Andorra tuvo que dejar de ofrecer el modelo de sociedades offshore (sin actividad económica) y opacas y adoptar los estándares internacionales de sustancia económica marcados por la OCDE. Resultaría contradictorio después de todos los esfuerzos realizados para alentar a las empresas con sustancia en el país cambiar ahora a una forma de operación offshore total, aunque fuese un modelo transparente y aceptado por las instituciones internacionales.

Así pues, simplificar el proceso para crear empresas y un modelo de empresas electrónicas serían beneficiosos para Andorra ubicándola como un potencial centro económico para los negocios y nómadas digitales. Pero hay que estudiar cómo esto puede ser armonizado con el cumplimiento de la banca local y los estándares de sustancia propios de la OCDE para el domicilio de una empresa, y no es algo fácil de realizar.

El gobierno y los bancos deben estudiar el mejor modo de implementarlo estableciendo una legislación clara y controlable para evitar riesgos de hacer de Andorra una vez más un refugio para la evasión fiscal a través de una nueva laguna de residencia electrónica. Cualquier atisbo de duda que pueda perjudicar al Principado significará el retraso e incluso el rechazo de implantarlo por parte del gobierno, que quiere evitar la prensa negativa y mantener y mejorar la imagen del país que ya se vio dañada anteriormente.

Algunos elementos ya están listos

A pesar de todo, Andorra ya tiene algunos avances en este sentido. Como hemos dicho, para atraer nómadas digitales un país debe tener entre otros gran atractivo turístico (en este caso las montañas y el esquí), centros de coworking (que ya tiene muchos), una gran oferta de estancias (dispone de numerosos hoteles, apartamentos y otro tipo de ofertas donde poder permanecer por la noche, asequibles y con buenos servicios) y una conexión a internet que no dé problemas (que ya instaló en su momento a través de Andorra Telecom).

Además, el país lleva años atrayendo talento y capital de este tipo de sectores con lo cual el networking queda bastante asegurado y estar a caballo entre España y Francia hace que sea un lugar de paso para todos estos viajeros. En general, se está gestando un entorno bastante aceptable para que, en el caso de que finalmente se implante jurídicamente la residencia digital, tenga una base social donde respaldarse para atraer a los nómadas digitales.

Abrirse a nuevas tecnologías, especialmente financieras

Finalmente y volviendo a recordar que los nómadas son viajeros internacionales constantes, se requeriría que el país se abriese a las nuevas tecnologías. No solo hablamos de expandir el Blablacar, Uber y Cabify, las plataformas de comida a domicilio, Trustpilot, Tripadvisor y otras por el estilo, sino también alternativas de co-living y un ambiente de conexión entre emprendedores y profesionales.

Sin embargo, lo más importante es lo relativo al mercado financiero y digital. Abandonar el antiguo sistema financiero y dar la bienvenida al banking sin comisiones, al SEPA (de verdad), PayPal, Amazon, Revolut, etcétera. En general, conseguir que las plataformas digitales más importantes acepten a Andorra como un país más y atraer a las marcas más conocidas internacionalmente es otro factor que se habrá de tener en cuenta.

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