IRPF, el impuesto de la renta en Andorra

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IRPF, el impuesto de la renta en Andorra

Uno de los impuestos más importantes de Andorra es el IRPF. Con un tipo efectivo que nunca supera el 10%, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas andorrano destaca por ser uno de los más bajos de Europa a pesar de que mantiene el principio de progresividad como los demás países. En este artículo vamos a tratar con detalle pues uno de los impuestos más polémicos, y uno de los más nuevos en Andorra también, ya que entró en vigor el 1 de enero de 2014 y, hasta entonces, no había impuesto sobre la renta de las personas.

¿Qué es el IRPF?

El impuesto sobre la renta es un tipo de tributo que emplean las jurisdicciones para gravar la utilidad de las personas, empresas, u otras entidades legales. Así pues, concretamente el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) grava aquellas rentas percibidas por personas físicas, homo sapiens (no jurídicas).

De manera simple y general, el impuesto sobre la renta generalmente se calcula como el producto de una tasa impositiva multiplicada por la renta imponible. La tasa impositiva suele variar según el tipo o las características del contribuyente, y especialmente aumenta a medida que aumenta la renta imponible (tasas graduadas o progresivas) y esta suele dividirse por tramos o bandas.

Además, la tasa también suele variar según el origen de las rentas (trabajo asalariado, plusvalía de capital, etc), teniendo en cuenta la superposición con otros impuestos. Para modificar el importe total rapiñado al contribuyente, las jurisdicciones pueden hacer básicamente dos cosas:

  • Modificar las tasas impositivas (aplicadas sobre la base imponible).
  • Modificar la base imponible (el importe de renta total sobre el que se aplica la tasa).

Para ello, se suelen servir de todo un entramado de clasificaciones y excepciones (medida de ingresos, mínimos, exenciones, bonificaciones, reducciones, deducciones, etc) que cambian ambas según se crea conveniente. La ley tributaria, como casi todas las leyes, crece a medida que los legisladores la modifican para “intentar” hacerla más justa, para estimular un sector de la economía o simplemente para aumentar los ingresos.

Además, también se suelen dar créditos fiscales de varios tipos que reducen los impuestos. Este impuesto se implantó en Andorra como medida de homologación durante su transformación y apertura internacional con el único objetivo de salir de listas negras, negociar tratados y colaborar con los demás países del mundo, y por eso de todas formas es extremadamente liviano. Pero antes de entrar en detalles veamos un poco de historia del impuesto.

Un poco de historia

A pesar de que intenten convencerle de lo contrario, los impuestos siempre se crean porque el estado cree que gasta poco y que sus ciudadanos ganan demasiado. Antiguamente se trataba sobre todo de gastos en conflictos bélicos y actualmente dicho gasto supuestamente es en programas sociales y para darle justificación moral (si bien sigue siendo para financiar conflictos bélicos también).

No es por tanto de extrañar que el impuesto sobre la renta moderno tiene su origen en el Reino Unido de 1799 para poder pagar y hacer frente al gasto en armamento y ejército británicos para la Guerra Revolucionaria Francesa. Concretamente, este impuesto sobre la renta fue introducido por el Primer Ministro William Pitt el Joven a sugerencia de Henry Beeke, futuro decano de Bristol, en su presupuesto de diciembre de 1798.

Si nos fijamos en Estados Unidos, por ejemplo, vemos que la causa fue la misma. El gobierno federal de los Estados Unidos impuso el primer impuesto sobre la renta personal en 1861 para pagar su esfuerzo de guerra en la Guerra Civil estadounidense. No obstante, no fue hasta 1913 cuando se impuso como elemento permanente del sistema tributario con la Decimosexta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos convirtió el impuesto sobre la renta en un elemento permanente en el sistema tributario estadounidense, si bien este impuesto no tenía nada que ver con el monstruoso tributo actual.

El IRPF en Andorra

El IRPF andorrano es pues el tributo que grava las rentas de las personas que son residentes fiscales en el Principado de Andorra. A través del IRPF quedan gravadas todas las rentas sujetas al impuesto con independencia del lugar donde se hayan producido y del estado donde esté establecido su pagador. Es decir, queda gravada la renta mundial obtenida por el obligado tributario residente andorrano.

Por otro lado, obligado tributario es cualquier persona física que tenga su residencia fiscal en territorio andorrano. Se considera residente fiscal la persona física que, entre otras y de manera simple, cumpla una de las dos:

  • Vivir más de 183 días en el territorio andorrano durante el año natural.
  • Radicar en Andorra el núcleo principal de sus actividades económicas o sus intereses económicos, de forma directa o indirecta.

Así, por ejemplo, no se consideran residentes fiscales en Andorra los trabajadores fronterizos, cuyas rentas quedan sujetas al impuesto sobre la renta de los no residentes fiscales (en régimen especial).

Declaración de IRPF y tipos de renta

Las personas físicas residentes fiscales en territorio andorrano tienen la obligación de presentar la declaración del impuesto, en los siguientes casos:

  • Si se obtienen rentas de actividades económicas.
  • Si las rentas del capital inmobiliario y / o rentas del trabajo que se obtienen son de un importe íntegro igual o superior a 24.000 euros.
  • Si las rentas obtenidas del capital mobiliario no han sido retenidas y superan los 3.000 euros.
  • Si se obtienen ganancias y pérdidas de capital.

Las rentas exentas, ya sean rentas del trabajo, rentas del capital mobiliario o ganancias y pérdidas de capital (como por ejemplo operaciones en bolsa) no deben declararse. El IRPF andorrano se divide en dos grandes bases tributarias imponibles: la base general y la base del ahorro. Así pues, quedan sujetas al IRPF los siguientes tipos de renta.

Base general

  • Rentas del trabajo: rodas las contraprestaciones derivadas de una relación laboral. Por ejemplo sueldos y salarios.
  • Rentas del capital inmobiliario: rentas que deriven de la explotación de bienes inmuebles o de derechos sobre estos bienes. Por ejemplo alquiler de inmuebles.
  • Rentas de actividades económicas: rentas que deriven de actividades empresariales o profesionales y de las funciones propias de administradores de las mismas (autónomos y empresarios, antes bajo el Impuesto de Actividades Económicas IAE).

Base del ahorro

  • Rentas del capital mobiliario: rentas que deriven, entre otros, de la participación en fondos propios de entidades (por ejemplo dividendos), de la cesión a terceros de capitales propios (por ejemplo intereses), operaciones de capitalización y seguros de vida o invalidez.
  • Ganancias y pérdidas de capital: rendimientos derivados de la alteración de la composición patrimonial. Quedan fuera del ámbito de aplicación del IRPF las adquisiciones a título gratuito (herencias, donaciones), así como las rentas derivadas de las transmisiones de bienes inmuebles que queden gravadas por el impuesto sobre las plusvalías en las transmisiones patrimoniales inmobiliarias (excepto cuando esta renta tenga la consideración de rendimiento de actividad económica).

Tipos y reducciones del impuesto

Aunque el tipo general de tributación por el IRPF es del 10%, sobre la base general existe un mínimo personal de tributación de 24.000€ para cada obligado tributario, y una bonificación del 5% para las rentas comprendidas entre 24.000€ y 40.000€ que se aplican en el propio importe por un máximo de 800€. Así, para una única persona las rentas gravadas resultarían:

  • Los primeros 24.000€ de renta están exentos en el impuesto
  • Los siguientes 16.000€ tributarían al 5%
  • A partir de los 40.000€ las siguientes rentas tributan al 10%

Esto significa, por ejemplo, que:

  • Una persona que ingrese 23.900€ en rentas no paga nada de IRPF
  • Una persona que ingrese 39.000€ paga 750€ en concepto de impuesto sobre la renta (tipo efectivo del 1.9%)
  • Una persona que ingresa por ejemplo 60.000€ paga 2800€ por este tributo (tipo efectivo del 4,6%)

En cambio, sobre la base del ahorro (plusvalías, dividendos, intereses, etc) solo existe un mínimo exento de 3.000€, aunque hay que destacar que los dividendos obtenidos de sociedades andorranas están exentos de pagar por este tributo, manteniendo así igualmente la regla de que el tipo efectivo máximo (incluyendo superposición de impuestos) es del 10% (en este caso por el Impuesto de Sociedades). Como vemos, a pesar de que el tipo impositivo general es del 10%, con las bonificaciones jamás se llega a tributar a dicho tipo general, acercándose a él cada vez más cuantas más rentas anuales se declaren.

Esto es una ventaja muy importante, pues por ejemplo en España el IRPF en 2020 para una única persona soltera comparable se divide en 5 tramos que gravan las rentas desde un tipo del 19% para los primeros 12.450€ hasta uno del 45% para las rentas superiores a 60.000€. Además, las predicciones y las perspectivas del gobierno español es de seguir aumentándolos, especialmente los tramos más altos.

Por último, cabe destacar que adicionalmente, hay determinadas deducciones y bonificaciones que disminuyen la tributación efectiva. Desde personales y familiares, gastos de vivienda habitual, aportaciones a planes de pensiones, etc. hasta las deducciones para eliminar la doble imposición interna e internacional y aquellas por nuevas inversiones y por creación de puestos de trabajo. Por eso es importante contar con expertos en fiscalidad que puedan proporcionar una planificación fiscal internacional y optimizar su rendimiento con el cumplimiento estricto de la legislación.

Periodo de liquidación y retenciones

El periodo de liquidación de este impuesto es del 1 de Abril hasta el 30 de Septiembre. Así pues, el obligado tributario que tenga que hacerlo deberá presentar la declaración del IRPF entre el 1 de abril y el 30 de septiembre del ejercicio posterior al que es objeto de declaración (en 2020 la declaración de 2019).

Respecto a las retenciones, los pagadores de rentas del trabajo y de rendimientos del capital mobiliario tienen la obligación de practicar la retención correspondiente, e ingresarla en el ministerio encargado de las finanzas. Según el origen de las rentas y tomando en consideración las reducciones y bonificaciones a las que tiene derecho el obligado, se deben aplicar unas retenciones u otras, yendo desde el 0% para los salarios menores a 27.000€ hasta el 7% para salarios de más de 150.000€. En cualquier caso recomendamos tratarlo profesionales que brinden unos buenos servicios fiscales, legales y contables.

Impuesto sobre la renta de los no residentes fiscales en Andorra (IRNR)

Impuesto sobre la renta de los no residentes (IRNR) en Andorra , frente al IRPF

Si bien no forma parte del IRPF, vamos a dedicar también un apartado a este impuesto que, tal y como indica su nombre, grava las rentas obtenidas de Andorra por aquellas personas que no residen fiscalmente en el país (personas que realizan servicios puntuales en el Principado aun sin residir). Ejemplos de esas rentas pueden ser las obtenidas por reparaciones mantenimientos u otros trabajos profesionales, asesoramientos, estudios, proyectos, asistencia técnica, formaciones, conferencias y espectáculos.

También los alquileres de bienes inmuebles que poseen personas no residentes, las pensiones pagadas por la CASS a no residentes así como los sueldos y salarios de sus afiliados, las operaciones de reaseguro o los sueldos y salarios trabajadores temporeros y/o fronterizos (bajo régimen especial) tributan por este impuesto.

El importe del impuesto a pagar en general es un 10% del importe de la factura pagada, si bien existen algunas reducciones a tener en cuenta, así como las retenciones a aplicar. Por último, es de recibo aclarar que los dividendos, intereses y otros rendimientos de capital mobiliario y la compraventa internacional de mercancías no pagan este impuesto.

Andorra Insiders, profesionales y expertos

En conclusión, el IRPF andorrano es ideal: es progresivo según las rentas obtenidas pero estando muy lejos de llegar a ser confiscatorio (tipo efectivo máximo del 10%). Sin embargo, tiene bastantes detalles a los que hay que prestar atención para cumplir estrictamente con la legislación y optimizar el rendimiento de las rentas, tanto a nivel nacional como internacional.

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